LA HISTORIA PROHIBIDA DEL ORIGEN DE LA HUMANIDAD



Los Anunnaki y la Historia Prohibida del Origen de la Humanidad

Detalle del ‘Sello de Adda’. Los personajes pueden ser identificados como dioses por sus sombreros puntiagudos. La figura central con corrientes de agua y peces fluyendo de sus hombros es Ea (versión acadia de Enki), dios de las aguas subterráneas y la sabiduría. A la izquierda se observa una diosa alada, Ishtar (la Inanna sumeria). Las armas que asoman por detrás de sus hombros simbolizan su naturaleza belicosa. Museo Británico. (Public Domain)

Según la mitología mesopotámica, los Anunna eran, inicialmente, los dioses más poderosos y vivían con Anu en el cielo. Posteriormente, sin que se haya establecido un motivo claro de este cambio, fueron los Igigi los considerados como dioses celestes mientras el término Anunna se empleaba para designar a los dioses del Inframundo, especialmente a siete dioses que hacían la función de jueces en el Inframundo.

La reinvención del término de los «anunna» a través de su forma acadia, «anunnaki», surgió en 1964, tras la publicación del libro Mesopotamia antigua: retrato de una civilización muerta.

Los textos sumerios antiguos se refieren a los Anunnaki como “los que descendieron del cielo”. Una raza de seres extremadamente poderosos y avanzados que diseñaron la humanidad cientos de miles de años atrás. Según el relato del Génesis, el duodécimo planeta, conocido como Nibiru, estaba poblado por humanoides muy similares a nosotros, los seres humanos. Posteriormente, se encontraron con un problema severo en su atmósfera y lo abandonaron, viajando a través del sistema solar con el fin de encontrar oro, un metal especial que podría resolver la problemática sufrida en su planeta.
Cuando Nibiru se acercó a la órbita de la Tierra hace unos 432.000 años, los nibiruanos utilizaron naves espaciales para enviar individuos y bienes esenciales desde su planeta hasta la Tierra, y aquellos seres avanzados establecieron bases en la antigua Mesopotamia. Asimismo, a fin de extraer el precioso metal también establecieron minas de oro en Africa del Sur, donde se encontraban abundantes depósitos de este mineral.

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